15 Apr 2018

¿Sus suministros esenciales resistirían un desastre natural?

Empleados en depósito al lado de una furgoneta
 

Si el desastre golpea sus instalaciones, ¿podrán subsistir sus suministros críticos?

Harvey. Irma. José. Katia. Lee. María. Nate. Ophelia. Arlene. Rina.
 
No, no estamos repitiendo posibles nombres de bebés; Estas son solo algunas de las tormentas tropicales y huracanes que azotaron durante la temporada de huracanes del Atlántico en 2017. Y ya sea que hablemos de interrupciones relacionadas con el clima, fallas en los equipos o mantenimientos programados, cualquier cosa que amenace la productividad general implica tener que planificar importantes interrupciones, planificación que los responsables de las instalaciones no pueden darse el lujo de postergar.
 
De hecho, la mayoría de las situaciones de emergencia no son causadas por un evento climático extremo. En la mayoría de los casos, las causas son mucho más simples. Quizás no se han dado a la tarea de invertir en las instalaciones, dejando que los equipos envejezcan, omitiendo tareas de mantenimiento o esperando demasiado para reemplazar una pieza. Tal vez, simplemente no han descubierto cómo permanecer operativos durante una parada por mantenimiento.
 
Este es el tipo de cosas que siguen siendo dejadas para el fin de la lista de tareas pendientes... pero si algo de repente colapsa, las instalaciones pueden terminar sufriendo retrasos masivos en su producción y costos mucho mayores de los acumulados por mantenimientos y reparaciones anticipadas.
 
Cuando se trata de los riesgos ante situaciones de emergencia, ya sea por fallas internas, crisis climáticas, incendios, inundaciones o cualquier otra cosa, es muy importante contar con un plan de contingencia.
 
Esto incluye tener claro de antemano cómo se afrontarán las emergencias en las instalaciones críticas, en caso de terremotos y cortes de energía externos, altas temperaturas ambientales y mayores demandas de energía. También implica instalar un sistema de monitoreo remoto confiable, para hacer seguimiento de factores tales como el rendimiento de los generadores, los niveles de combustible, etc., y evitar que se vean afectados.  Ningún supervisor de instalaciones quiere quedarse estancado tratando de descubrir cómo proteger sus operaciones vitales una vez que el caos ya está en marcha. 
 
Si bien esto suena como una tarea muy desafiante, hay algunos principios de planificación de suministros que pueden ayudar a las fábricas a protegerse contra lo peor, en cualquier parte del mundo en que se encuentren y sin importar lo que el futuro les depare.
 
En este artículo, hablaremos sobre los 7 pasos clave para subsistir ante cualquier desastre.
 

Los siete pasos

 

1. Pregunte "¿Qué pasaría si?"

Lo primero que se debe hacer es encontrar los puntos débiles.
 
Tome un mapa de todo el lugar y revise cada sector, preguntándose qué sucedería si una situación de emergencia interfiera con la fuente de energía. Por ejemplo: "¿Qué pasaría con los equipos o las copias de seguridad esenciales que se mantienen aquí en caso de que se inundara?", "¿Qué pasaría si el centro de control de motores perdiera potencia?", "¿Qué pasaría si los equipos respaldados por una fuente de energía ininterrumpida no tuvieran el tamaño correcto?"
 
Muy rápidamente, comenzará a ver qué sistemas deberían ser respaldados (y cómo), y qué áreas esenciales se verían más amenazadas si hubiera una falla de energía.
  

2. Limítelo a las necesidades específicas del suministro eléctrico

Luego, hágase una idea de cómo se puede adaptar todo.
 
Evalúe los diagramas de proceso de principio a fin, analizando dónde y cómo será necesario respaldar los equipos. Esto incluye revisar la tensión, las cargas de potencia pico y las configuraciones, así como los puntos de conexión. Recuerde que los problemas podrían surgir, potencialmente, en cualquier parte del proceso, inclusive si todas las instalaciones cuentan con una fuente de energía de respaldo proveniente de otro lugar.
 
Sin embargo, no se trata únicamente de energía: dependiendo de la configuración, es posible que también necesite tener a mano equipos temporales como deshumidificadores, enfriadores o aire comprimido para hacer frente a una emergencia.
 

3. Realice su propio simulacro

En algún momento, las instalaciones tendrán algún tiempo de inactividad planificado, ya sea una interrupción, una reforma o un mantenimiento programado. No lo desperdicie.
 
En lugar de quedarse con los brazos cruzados mientras espera a ponerse en marcha de nuevo, use este tiempo para probar sus medidas de contingencia. Pruebe lo que sucede cuando conecta la energía a la subestación. Evalúe los equipos e instalaciones actuales para ver si todo funciona correctamente. Aproveche la oportunidad para entablar una conversación con sus compañeros de trabajo sobre la planificación de los recursos y los planes de respaldo. Téngalo en cuenta.
 

4. Profundice en los detalles

¡Amigos, el problema está en los detalles! Se sorprendería de cuántos planes de contingencia excelentes fallan porque algo tan simple como que los cables no son lo suficientemente largos, o porque el tipo de enchufe no es el adecuado, o porque algunos equipos tienen requerimientos específicos.
 
Recorra, literalmente recorra, los planes sobre el terreno, como si realmente los pusiera en acción, verificando cada elemento para asegurarse de que nada haya sido pasado por alto. También recuerde tener en cuenta cosas como la configuración de los transformadores, los requisitos de falla a tierra y el espacio físico ocupado por los equipos de suministro temporal.
 
También es importante formalizar estos planes y compartirlos con los socios externos, proveedores de equipos y otros miembros de su equipo. Básicamente con todos aquellos que necesiten tener claro exactamente qué sucederá en caso de una emergencia, y quién es el responsable de cada fase de la misma.
 

5. Detecte "cómo"

También es muy importante estar atento ante cualquier problema logístico que pueda hacer que el personal falle cuando se ponga en práctica el plan de contingencia.
 
Por ejemplo, si hay generadores temporales, estos deberán ser alimentados y reabastecidos. ¿Todos tienen claro exactamente cómo sucederá? ¿Necesitan otros materiales o piezas de repuesto a mano para que todo funcione o para arreglar cualquier cosa que salga mal? ¿Puede el piso soportar el peso de cualquier maquinaria que sea llevada al lugar? ¿Encajará todo en el espacio asignado? ¿Es correcta la temperatura, por ejemplo? ¿El flujo de aire?

Además, ¿de qué manera hará seguimiento de estas cosas en el momento? Si está trayendo equipos externos, ¿el proveedor cuenta con un sistema de monitoreo remoto para vigilar cómo está funcionando, si necesita reabastecerse de combustible, etc.? ¿Pueden asumir la responsabilidad de garantizar que funcione según lo planeado, y qué tan rápido pueden estar disponibles o en el lugar en caso de que surja algún problema?
 
No podemos dejar de recalcar lo importante que es visualizar exactamente cómo todas estas cosas deben estar ensambladas, para que todo sea tenido en cuenta de antemano.
 

6. Mantener la seguridad

Solo porque se trata de una emergencia, no significa que puede dejar las precauciones al azar. Es necesario abordar los riesgos de seguridad, especialmente cuando se trata de equipos traídos desde afuera para hacer frente a una emergencia. El proceso de planificación debe considerar el cumplimiento de los requisitos de seguridad específicos para ese lugar y también las evaluaciones de estos equipos de suministro temporal de energía.
 

7. Documentar todo

Pase lo que pase, asegúrese de que la persona encargada de desarrollar el plan de contingencia no solo mantenga todo esto en su memoria. Debe ser documentado y almacenado en algún lugar donde todos los compañeros de trabajo, o quienes sean responsables de las instalaciones puedan acceder a ella llegado el momento.
 
Esto también aplica para toda aquella información que el equipo vaya descubriendo en el camino. Si se prueba algo y no funciona, o se detectan y solucionan problemas durante los recorridos, tome nota de estas novedades e inclúyalas en toda la documentación. No permita que otra persona tenga que repetir el mismo trabajo o cometa los mismos errores más adelante.
 
Y finalmente…
 
Recuerde que trabajar con un socio experimentado que sabe exactamente lo que debe tener en cuenta realmente puede aliviar la carga que lleva sobre sus hombros. Si desea hablar sobre su plan de contingencia con un profesional, no dude en ponerse en contacto con nuestro equipo.

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