En la actualidad, gran parte del sistema interconectado de Chile funciona a una alta capacidad. Esto quiere decir que, para cumplir con la demanda de la población y las industrias chilenas, todas las plantas de generación instaladas deben funcionar correctamente y cumplir con la generación de energía.
Existe una importante turbina de gas de capacidad de 379 MW que es vital para este sistema eléctrico nacional. Inesperadamente, uno de los equipos que apoyaba esta planta dejó de funcionar correctamente, causando un déficit de generación que afectaba todo sistema cargado.
A partir de este inconveniente, la zona Centro de Chile corría el riesgo de sufrir apagones que afectarían negativamente la vida diaria de sus habitantes y las industrias presentes en esta región.
La solución para este inconveniente debía tomar en cuenta ciertas dificultades técnicas para poner en marcha la turbina. Por esta razón, la empresa debía encontrar un proveedor de energía temporal y eficiente, que garantizara la seguridad industrial de los trabajadores y de los equipos.
Para esto, la empresa generadora de energía decide consultar con proveedores reconocidos a nivel mundial, que cumplieran con una serie de requisitos técnicos y que fueran capaces de instalar sus equipos en tiempo récord.
Entre los requerimientos de la solución, no solo se debía considerar los equipos técnicos y procesos relacionados a la turbina, sino también se debía incluir todo el sistema de enfriamiento de bombas y servicios hidráulicos, de modo de evitar cualquier otra posible falla que impactara la generación de energía de la turbina.
Si esta solución fallaba, el cliente podía pasar hasta 90 días sin ofrecer energía a la red, lo cual sobrecargaría el sistema interconectado aún más y afectaría a los habitantes de la zona Centro de Chile, incurriendo a su vez en penalidades muy costosas.