Tras el desastre, los equipos de generación y Distribución de Endesa se pusieron en contacto con Aggreko para buscar una fórmula energética temporal que permitiera energizar las zonas más afectadas y buscar un plan de back up en caso de emergencia.
Tras unos días de estudio y planificación, se optó por el diseño e instalación de dos plantas energéticas temporales en dos puntos estratégicos. Por un lado, se instaló un total de 9MW de potencia en la zona de Hermosillas, energía suficiente para abastecer al completo a la cercana localidad de Los Llanos de Aridane.
En paralelo, se instaló una planta energética modular de 4MW en Las Manchas, zona devastada por la lava. Esta instalación supliría la línea que anillaba energéticamente el norte con el sur de La Palma.
La ejecución del proyecto supuso un verdadero reto logísticos y de seguridad. Por un lado, movilizar un total de 13 MW de flota puede ser una tarea difícil. Supuso el reto de movilizar decenas de equipos de generación modular desde países como Alemania, Italia o Bélgica por vía terrestre y marítima a un punto tan remoto como las islas Canarias. Por otro lado, las emisiones tóxicas y la gran cantidad de ceniza emitida por el volcán, provocó la necesidad de crear protocolos de seguridad para asegurar la integridad de nuestro equipo técnico.